Si perdiste archivos por borrado accidental, formateo, fallas del sistema o porque el dispositivo dejó de reconocer el almacenamiento, evaluamos el caso y aplicamos el método más seguro para maximizar la recuperación.
Priorizamos seguridad del soporte y máxima recuperación posible, sin “experimentos” que empeoren el caso.
Identificamos el dispositivo y el tipo de falla (borrado, formateo, partición, daño físico). Te pedimos la información mínima: qué pasó, qué datos son prioridad y si el equipo siguió en uso.
Aplicamos el procedimiento correspondiente: recuperación lógica (archivos/particiones) o lectura controlada si el dispositivo está degradado. Si detectamos riesgo de empeorar el soporte, se frena y se informa.
Los datos recuperados se entregan en un soporte diferente (pendrive/disco externo). Verificamos carpetas/archivos clave y te indicamos buenas prácticas para evitar que vuelva a pasar.
Para darte un número real, primero se evalúa el caso. Estos valores son una guía.
Información clara sobre recuperación de datos: qué se puede esperar y qué conviene evitar.
Contame qué dispositivo es y qué pasó. Si el disco hace ruidos o se desconecta, avisame eso primero.